Las dos caras de la moneda


En relación con lo comentado en la última entrada, podemos decir que Internet es una moneda de doble cara, ya que si bien nos ofrece innumerables prestaciones de acceso y uso, y a su vez es una herramienta que hace nuestro día a día mucho más sencillo y cómodo, tiene algunas características más ocultas que si somos conocedores de ellas, nos permiten darnos cuenta de que no es oro todo lo que reluce, y sin el conocimiento adecuado para utilizarlo puede convertirse en un arma de doble filo.

Algunos de los mayores puntos positivos del uso de las tecnologías es que gracias a ellas tenemos acceso a todo tipo de información en cuestión de segundos, podemos comunicarnos con personas que jamás hemos visto en persona o se encuentran a miles de kilómetros de distancia, y han surgido nuevos mercados que van de la mano de un notable progreso económico. 


Pero esto viene acompañado de otros aspectos que pueden desmejorar notablemente nuestra experiencia y relación con la red, y es que nos estamos convirtiendo en personas que consumen de forma pasiva e inconsciente la información, que a su vez es manejada cada vez con mayor facilidad para controlar qué vemos y qué no por parte de los algoritmos, con el objetivo de mantenernos la mayor cantidad de tiempo posible inmersos en la red, lo que nos hace incluso llegar a desarrollar adicción a ella.


Todo esto ha dado lugar a convertirnos en una sociedad totalmente dependiente de la tecnología para todo, y que cuando no podemos utilizarla, puede afectar a nuestro estado de ánimo. Me resulta un poco triste que la mayoría de nosotros no seamos capaces de ver una película sin mirar el teléfono porque estamos acostumbrados a los vídeos verticales de 15 segundos, de que pasen más de cinco minutos sin meternos en nuestras redes sociales al despertar, de no subir una foto a Instagram cuando estamos haciendo un plan que nos encanta o viendo un atardecer precioso, o que incluso en una primera cita necesitemos sentirnos apoyados con un teléfono sobre la mesa.


Esto se ve reflejado a la hora de relacionarnos en persona con los demás, pues si bien las redes nos conectan con personas a kilómetros de distancia, son capaces de alejarnos por completo de quien tenemos al lado, y de crearnos esa necesidad de exponer nuestra vida porque si no nos da la agobiante  sensación de que dejamos de existir. 


Por eso es muy importante parar un momento y ser conscientes de la relación que mantenemos con la tecnología, de las horas que le dedicamos diariamente, y sobre todo del uso que hacemos de éstas mientras estamos en la red, ya que sí, tienen ventajas y servicios realmente increíbles, pero con un uso indebido, pueden invadir nuestra privacidad, controlarnos, apagarnos y aislarnos de la realidad.






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