¿Cuánto puede averiguar una persona extraña sobre nosotros en internet?

Una de las características de la cara amable de internet es que se ha convertido en un gran escaparate de exposición en el que todos podemos aportar información, subir contenido y dar nuestra propia opinión sobre los temas que nos resulten relevantes o de interés. Todo ello va de la mano de grandes plataformas como por ejemplo Twitter, Instagram o Facebook, esas redes sociales en las que podemos crear nuestro perfil e interactuar con otras personas, así como compartir todas las fotos, vídeos e información que nos plazca, ya que es nuestro propio escaparate.

Esto ha desencadenado otras cosas más complejas y que resultan menos positivas, como la creación de perfiles falsos, sentir que tenemos la potestad para opinar negativamente y cruelmente sobre otros, e incluso subir información falsa o que no refleja la realidad. Sin embargo, aunque la mayoría de nosotros somos conocedores de ello, creemos firmemente que nuestra identidad y reputación está a salvo, ya que en la mayoría de los casos elegimos privatizar nuestras redes digitales. Pero… ¿Es esto tan efectivo como imaginamos?


Os propongo hacer un ejercicio que hemos realizado anteriormente en clase: buscaros a vosotros mismos en internet, ya sea en servidores como Google o en redes como Instagram, y valorad cuánta información personal podéis sacar.


Si lo habéis hecho, habréis podido daros cuenta de que hay muchísima información que considerábamos privada al alcance de cualquiera: nombre completo, lugar de residencia, si tienes animales o pareja, por qué sitios te mueves, qué música escuchas, cuáles fueron tus últimas vacaciones e incluso si has sido aceptado para recibir una beca del Estado. Y todo ello con un simple click.


Cuando me paré a pensar en esto me asusté, porque eso significa que cualquier persona puede saber muchas cosas de mi vida, y si sus intenciones no son buenas, podría incluso llegar a hacerme daño. Afortunadamente yo he cambiado muchos mis hábitos y mi relación con la tecnología, ya que hoy en día apenas pongo información personal en la red y tengo más controlado quién tiene acceso a mis fotos y vídeos, lo que me hace sentir más segura. 


Sin embargo, cuando somos jóvenes tendemos a publicar toda nuestra vida para que otros lo vean, sin ser realmente conscientes de los peligros que pueden derivar de eso, y de que lo que se sube a la nube es prácticamente imposible de borrar. ¿Y cuál es la mejor forma de convertir internet en un espacio más seguro para aquellos que lo utilizan y paliar los efectos negativos que emanan de la red? Educar para hacer un buen uso de las tecnologías, especialmente en la adolescencia, lo que veremos en la próxima entrada. 👩‍💻

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